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Trabajadores reivindicando |
El pueblo no estaba de acuerdo con las consecuencias desfavorables que la minería estaba trayendo a esta zona con las calcinaciones al aire libre (teleras). Las lluvias ácidas imposibilitaban la producción agrícola y ganadera, los animales morían y la economía se empezaba a desmoronar también a causa de la perdida salarial.
Parte de la multitud que legítimamente y pacíficamente protestaba, resultó fusilada a sangre fría, gente que luchaba por sus derechos, por devolver el bienestar a lo que era nuestro territorio, nuestra comarca. Este reconocimiento debe estar presente en todos y cada uno de nosotros, los que hoy habitamos esta tierra y que esperemos que en unos meses, volvamos a explotar nuestros recursos mineros desde el derecho y la dignidad laboral y el respeto medioambiental, por supuesto.
¡Ay regimiento de Soria,
con sangre escribiste
las palabras de tu historia!
¿Cuántos muertos, dime, Río,
cuantos fueron enterrados
entre la escoria caliente
condenados al olvido?
Poema de Juan Delgado